Pétalo perdido.

Un pétalo perdido y un abrazo abandonado quedaron en el prado. Quise que floreciera en medio, pero se nubló. Comenzaron a caer gotitas, como macetas enviadas por el sol enojado con mi decisión. Dice que dejé pasar el amor. Ahora bien, si no siento lo mismo que aquél que se fue ¿está mal? Él fue quien cerró la puerta, jamás dije que no lo quisiera, sólo le aclaré que sus ojos aún no eran mi sol. Que su mirada era profunda, es cierto, no lo niego. Le dije que su mano no me llevaba a otro espacio donde estuviéramos solos, no que estando a su lado me sentía mal. Me parece que él no ha entendido mis razones, mis explicaciones respecto de su amor hacia mí. Sinceridad me pidió y eso hice. Me respondió tras mis últimas palabras que callara de una vez. Que sentía el dolor por primera vez, en primera persona. Le aclaré que son penas pasajeras pero que podíamos avanzar. Me dijo: ¡quiero que me quieras amar! Y le respondí ¡quiero que me dejes en paz! Di media vuelta y entendí que mi última margarita fue cortada del jardín equivocado. Quizás mis últimas palabras fueron demasiado para su corazón herido durante el transcurso de la conversación. Creo que he sido clara, ahora el sol ¿podría correrse? pues la calculadora quiero usar y si él se va ella no funciona. Mis cálculos de química esperan para ser resueltos. No quiero pensar en mi decisión. Dar ese paso me hizo sentir liberada de alguien que al menos hoy o hasta ayer no amé.

Comentarios

De Musas y otros cuentos ha dicho que…
No se puede forzar al amor. Y la clave, generalmente, está en el pétalo que aun no le ha nacido a la margarita.