La derrota.

La derrota no es para Capriles, la derrota no es para el pueblo venezolano. Más bien la derrota es para aquellos que les molesta una reducción marcada de la pobreza de acuerdo al coeficiente de Gini. La derrota es para los medios de información que no informan sino que seleccionan de manera sistemática datos oficiales, transformando una realidad donde millones de personas viven. La derrota es para aquellos que pedían un cambio desde el poder opositor dentro del país latinoamericano y para quienes desde el exterior defienden la concentración de los medios de comunicación que están a punto de perder. La derrota es magistral porque lo esperado no ha sucedido. La jornada electoral en Venezuela marca un paso importante para América Latina en su conjunto. Un modelo, una visión con sus críticas razonables, obviamente, pero que incluye y no selecciona a los beneficiarios de los recursos de su Patria. Sin embargo, la derrota no se ha dado para los defensores de una democracia con dificultades para asentarse con claridad. Hoy, la democracia levanta bandera más allá del resultado final.

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