Travieso viento zonda

Hoy no recuerdo muy bien que sucedió desde que me levanté. Sé que fue lunes, sé que desayuné brevemente en la cocina y no mucho más. Viento zonda al paso.
Cruce la plaza con juegos multicolores, y un breve cuadrado de arena para lo más pequeñas. No traten de comprender este relato absurdo pues mi mente eso es.
Cuando se pierden los recuerdos uno lo sabe, uno lo siente. 
Cuando el viento se toma de prestado, datos que no le son propios dejando un agujero en medio de la mente el corazón late más fuerte de la impotencia. Un zonda pasó al lado mío y se ha llevado varias cosas hoy. No se qué pero sí se que lo ha hecho. Lo conozco, el zonda es travieso y suele robarse cosas que no le pertenecen.
Me desvanezco porque no entiendo, porque no quiero más de esta dosis de pérdida constante. Más de uno insiste con que resista pero a esta altura resistir es un acto de locura total cuando camino sin un rumbo claro. Hago lo que hago, no hago ni lo que quiero ni lo que puedo. Siento, hago y me pierdo otra vez.

No hace falta que les recuerde que me he olvidado de algunas cosas nuevamente, que hay personas sin nombre, nombres sin caras y caras sin historias encontradas con la mía. Perdón a quien no le encuentre un referente en mi vida, pasa que mi personalidad es imperfecta, la más imperfecta de todas y mi mente la más extraviada de todas. Quizá mañana despierte y nadie esté perdido y yo haya vuelto a  la normalidad. Los médicos le llaman amnesia temporal, yo digo que es el travieso viento zonda.

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