A rodar
Estoy gastando
mis energías en dar vueltas para llegar a algún lugar y darme cuenta que es una
utopía perfecta de cuando era niña y soñaba con volar. Mi vestido liso difiere
tanto de la blusa con flores que aquel día tenía y que guardo en mi mente.
Recuerdo con claridad la perspectiva de dos rombos blancos y negros pegados uno
al lado del otro. Darme cuenta que ni aún dando vueltas en el mismo sitio
volveré a detener el tiempo para ser niña. Lo intento una y otra vez pero de
repente caigo en el pasto rodando como una naranja haciendo equilibrio en una
mesa con vaivén. A rodar, a rodar dice mi cuerpo pero quiero hacer rodar mi
mundo entero, poner todo patas para arriba y darle la mano a un escritor que no
sepa qué decir. Creo que dar vueltas es la mejor forma de escaparle a la
rutina, esa que detesto y jugar con la ironía que propone el suelo donde pisar.
Moriré en
soledad quizá, pero tranquila de que pude animarme a rodar como cuando era niña
y decir que nada es verdad si te animas a darle vuelta a los rombos blancos y
negros que tengo debajo de mis pies.
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