¿Estás ahí?
Paró la lluvia, los tobillos crujen debajo de la mesa. Nunca tuve un gato, capaz lo piense para el próximo invierno. Intentaré ordenar este mambo mental. La pausa como actividad vital a los parlantes con dos patas. Suena un whatsapp, preguntan si el ascensor funciona, son los vecinos de mi edificio. Se acumulan los mensajes, de que siempre es lo mismo, que pagamos y siempre se rompe los miércoles. Todo se volvió un atropello, una urgencia permanente, una tormenta constante. El sol se desdibuja en el cielo, de enero a diciembre, julio se volvió memes y septiembre que sé yo. Intentemos llegar a navidad en una nave espacial, mientras nos besamos en los límites. Si para eso tampoco hay tiempo, escribo sobre un mundo colapsado de mensajes con olor a promesas. Escribir es una muestra de carácter, una receta improbable de replicar pero que siempre sabe rica. Preparo los utensilios para la cocina pintada con tinta, sucias mis manos. Hojitas en blanco, apago la luz, sigo...
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