No sé que decirles
En la duda no me puedo quedar. La ansiedad se traduce en mis manos frías de algo que quiero escribir. Ese algo no le puedo poner nombre. Me dirijo hacia ti sin rumbo directo. Estoy en un vaivén como tiene el mar que trata de portarse bien a los ojos de la luna. No quiero ser emigrante de mi propia libertad. No hay una palabra que contemple toda la revolución que tiene en mi corazón en esta tarde lluviosa. El perro tiene el pelo mojado, lo puedo ver por mi ventana cerrada por el viento. Me gustaría andar sin rodeos en esta estación de flores pero simplemente piso el charco que el llanto del cielo dejó en el suelo anoche.
A pesar de haber escrito ya un párrafo, no sé que decirte concretamente. Mmm podría contarte que mi vecino se ha puesto a cantar en voz alta mientras lava su auto. Ese dato no te interesa. Podría contarte que he comido al mediodía pero tampoco es de tu interés. Déjame pensar… ahora bien, respiro hondo tomo las riendas y comienzo a caminar. Entre paso y paso me encuentro con el destino que me dijo sé tu misma y nunca pierdas el rumbo. Como vio mi cara de susto agregó que me aferre de la alegría que llevo dentro y sabré a donde quiero ir. Le respondí con mi sonrisa normal, miré hacia arriba, borré mis huella y me di cuenta que hoy, en este momento me quiero quedar al lado de mi guitarra y cantar una canción y pues que venga lo que tenga que venir.

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