Tarde primaveral.
Mi suspiró será el cometa que me hará volar en una tarde primaveral. Dibujará mi nombre en el cielo y se verá sobre el mar. El perfume que tengo te envuelve detrás de la roca en la que te escondes.
Escuchas el cuento de la abuela que relato despacito para no despertar al más pequeño de la familia. Intentas luego regalarme un ramo de rosas y te digo que eso es para los velatorios. Me miras con desprecio y dando media vuelta te sigo y te abrazo.
Somos tan distantes cuando nos miramos pero en el fondo el cariño es inalcanzable para el radar naval.
Con los ojos no nos vemos pero sí sentimos el conteo de las huellas que van detrás nuestro.
Entre guiños y los cachetes colorados te muerdes el labio. Sé que me quieres mirar y te hago vibrar tu cabeza. ESTÁS MAL. Lo mejor no lo podrás alcanzar.
Descansa en el escalón que da al puente principal. Sácate las zapatillas y llévalas en la mano. Canta lo que quieras e intenta oír el violín que la banda sonora de alguna película le ha regalado al cine.
Las flores en esta estación que eliges para conquistarme. Tráeme una mariposa naranja y negra, es de las más comunes, no hay excusa para tu negativa. Si lo logras habrá un beso de novela para ti. Y si no lo consigues sigue tu camino que correré detrás de ti para que me lo des tú.
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