LOS PUNTOS CARDINALES.
Los puntos cardinales que me llevan al Polo Sur, resultan ambiciosos si quiero ver el sol. Sintiendo la obsesión de llegar al lugar más lejano de la guerra intrínseca de mi corazón puedo equivocarme de dirección.
Correré el riesgo de creer que en el camino me cruzaré con algún samaritano que haya olvidado su pañuelo en medio del desierto que atraviesa Chad. La corriente me acercará a algún oasis y lejos del asfalto haré mi primera parada. No me enamoraré otra vez. Ya sucedió y fue lo que me hizo partir.
Prefiero vivir mil años buscando el Trópico de Capricornio que vivir así debilitada por un cariño que no volverá. Terminaré sin rival. No es divertido pero creceré de manera oblicua a cualquier enemigo.
No me tornaré una santa por querer hacer algo fuera de lo normal. Mas no me daré por vencida por no tener rival a quien enfrentar. Esto es una tormenta y voy a continuar. Quizás me hunda en el mar, el cual me acerque al punto que está debajo de las islas en disputa entre dos países en épocas de modernidad.
La única certeza que tengo es que ya es tiempo de tomar un bote para alcanzar el hielo que la Antártida ofrece como alfombra a sus visitantes. El hielo piso descalza. Mis pies sienten de golpe el calor que sacude mi sensibilidad en un viaje eterno hacia el Polo Sur.
No siento el aire en mi nariz, quizás estoy muerta. No. Aún puede ver el paisaje gris que refleja mi interior. Brilla el sol de manera veloz. Mi viaje al Polo Sur no ha sido en vano he llegado hasta el fondo de mi corazón en forma literal. Un rayo de luz me ha hecho brillar y revivir de golpe. Permanezco sin zapatillas y el frío puedo sentir. Canto las canciones que de niña siempre quise oír. Mi mente recuerda las personas por las que vale la pena vivir. Ríen todos en mi nombre, saben que volveré renovada con ganas de ir por más. Son el aire que me hacen respirar. Que ningún amor me haga perder el eje que los cuatro puntos cardinales me han de marcar.
Vale la pena levantar cabeza cuando se cree todo perdido. El final del Polo Sur marca el fin hasta donde se puede llegar.
He vuelto ha nacer. Norte, sur, este y oeste. Cualquiera me llevará a donde quiera ir.
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