La escritora.

Cuando la escritora toma su hoja se halla en el abismo. No saber qué decir. El guardián del abecedario pone a disposición sus soldados para que batallen contra la desolación que provoca la ausencia de ideas. Una magia ocurre y, la cabeza junto al corazón empiezan a narrar alguna barbaridad que luego puede resultar genial. Alguien llama e interrumpe, el guardián toma la posta y al regreso, la escritora descubre que con la misma magia que ha empezado a escribir se ha terminado la hoja completa.

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