No soy reincidente.
Hablo en italiano para que me puedas entender. La Fontana di Trevi hace de testigo entre una turista y un local. Ha sido un viaje en avión con destino cruzado. Pensé llegar a Milán y he terminado en Roma. Estoy en la tierra del cuento mejor relatado en tiempos de historias de señores feudales.
Con los pies descalzos en el campo caminamos hacia el sur donde indica la brújula que está dañada por la última tormenta de ayer. No hay taxi por el prado. Aquí voy, de malas, contigo voy. ¿Qué más nos puede pasar?
Y si resulta que ponemos un disco con música antológica, la estación más segura llegaría a nuestros pies. Hemos aguantado tantas. La esperanza triunfa si no te vas y permaneces a mi lado. Vuelvo a nacer con cada abrazo que me regalas. Tu rostro muestra la incertidumbre que tiene tu corazón. Quizás ir de frente te asuste pero puedo esperar comiendo una manzana verde. Te diré bajito que en una fantasía pensaste que sería tan veloz a la hora de calificar mis sentimientos. Si prefieres dejarme ir piénsalo dos veces mira que no cederé si luego te arrepiente, no soy reincidente.
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