100 (cien)

Me encontré con el camino les doy mi palabra. Perdí mi corazón en el acto de respirar y ahora no tengo las riendas de mi vida. Cantaré por el camino que he hallado sin querer en la bahía. Ahora por ustedes dejo en el suelo mi huella con la guitarra bajo el brazo. Lo más grande es levantarse, se los digo porque he dejado de lado mi corazón y en su lugar tengo un caparazón que se golpea cuando cae pero se refuerza cuando escucho sus pedidos y que me animo a escribir. Sin darme cuenta ya son cien las historias que les conté. Despacio haremos que mi alma en pedazos se renueve en pos de una nueva alegría que me ayude a ser feliz. Escribo porque me gusta, he aprendido a tropiezos y pinto aún en mis momentos de llantos que nadie ve. Cien, cien. Número anecdótico pero para no olvidar cuando publicar era una hazaña que hoy me pone cara a cara con la libertad. ¡Gracias!

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