No se olviden de mi nombre.

No se olviden de mi nombre, ese será un pacto entre ustedes y yo. Si eso sucede al menos recuerden de lo que hice y no de aquello que me quedó pendiente en las carpetas de la vida terrena. Mientras tanto les regalaré las palabras que de mi birome y mi corazón puedan surgir. Les regalo mi tiempo empapado de nuevas historias con personajes parecidos y tan distintos a nosotros mismos. Es una pretensión utópica, absurda pero aún soñar nos está permitido sin restricciones, lo haré sin temor. Han encontrado una chica con las manos abiertas para dar y recibir lo que quieran, todo suma en una resta donde sólo hay ceros. Les regalo el altillo más limpio donde mis juguetes han quedado algunos años atrás. ¿Para qué? Para que nunca dejen de jugar, de divertirse como yo hoy lo hago con mis palabras en una hoja que el viento se ha de llevar en una mañana de otoño. Finalmente, les regalo mi sonrisa amplia como muestra de que todo estará bien. Las desavenencias de cada tiempo deben ser tomadas como la piedra necesaria en nuestro camino para crecer y no como aquél obstáculo puesto en medio de nuestras ilusiones.

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