Impacto profundo.

Impacto profundo me provoca en la cabeza ese sitio donde los muertos están. Allí se muestran aglutinados por la causa a la que todos los vivientes le tememos, incluso aquellos que lo niegan. Levantan su última cruz como saludo a los pocos que los visitan. Ajenos y conocidos les regalan una flor, quizás negada en alguna ocasión. Una capilla de fondo los vigila para que nadie escape, me aturde el sólo hecho de pensarlo. Impacto profundo le devela a mi corazón que el paso de tener una cruz en mano es tan fugaz e impensado que le doy una vuelta a mi vida. Quiero ser feliz antes de morir. Pero ahora de verdad. No que se pierda en palabras vanas de sociedad. Impacto profundo me provocan esas tumbas donde mis penas dejé en algún amanecer luego de llorar algún amor perdido. Construir mi vida sobre una hoja de un cuento de hadas es una pavada sabiendo ahora que todo termina allí, donde dicen que los muertos están. Prefiero pensar que el cementerio es un lugar más, vacío y con la presencia ausente de los que han dejado de existir pero nunca dejarán de ser una cruz elevada para recordarnos donde termina la vida.

Comentarios