Los últimos recuerdos.

Termino de empacar sabiendo que no queda otra salida. Llévate todo lo que quieras pero déjame la heladera, pues hace mucho calor en este verano. Si tú te vas y yo me voy, antes de que eso suceda te saludo por las dudas me arrepienta. Lo haré con cordialidad. Mil hojas repletas de las canciones que te dediqué en nuestro mejor momento, quedarán en el placard de madera que tu abuela nos regaló en aquellos tiempos donde todos apostaban por nuestra relación. Pondré vino sobre la mesa, seré la princesa de mi propio palacio al que le han hecho tanta fama. Pero no me puedo mentirme a mí misma. Nadie como tú fue capaz de compartir las ganas de dar más de lo que tengo. Tienes la virtud que me hizo olvidar de los miedos que me pudieron detener alguna vez. Cruzaremos un monosílabo para respetar los espacios de libertad que cada uno defiende. Momentos congelados de los recuerdos que jamás olvidaré por estar a mi lado.

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