La Muerte.

Antes de que te den tu medicina para curar amores, el orgullo dejarás, para olvidar la maleta que estabas por armar. Es una imitación de lo que queda por hacer en medio de la sala donde los acordes resuenan con autoridad. Muy amablemente me despido dejando la huella de mis zapatos. Sin embargo me llamas por mi nombre y descubro en ti que tu vida es brillante y fugaz. Te han diagnosticado que todo no está tan bien. Tu cuerpo no resistirá mucho tiempo. Quizás mañana no despiertes y no veas el sol y si lo haces la dolencia de alguna parte de tu organismo te acompañe. Lamento ser cruel, pero sucede que todos piensan que la muerte está tan lejos de casa. Tú, en cambio, convives con ella, sabes que puede tocar la puerta de tu casa o simplemente leerte un libro mientras intentas dormir. Hagamos silencio y elige un color. Tu mundo se teñirá de ese verde esmeralda en el que seguramente has pensado. Es un misterio la forma en que lo descubrí. Tú serás la princesa del castillo vestido todo de blanco, no es que sea nieve lo que te rodea sino azulejos ausentes de colores llenos de vivacidad, tubos de oxígenos y enfermeras haciendo su trabajo. Estás repleta de luz y me da tanta impotencia no poder hacer nada por ti. Me tomas la mano y me dices: Sobre un gran caballo blanco y un ramo de flores me despedirán cuando sea el momento adecuado. Bailen mientras tanto y hagan una comida por el tiempo que los vengo amando. He sido heredera de una dolencia genética y eso nadie lo puede difuminar de mi vida. Tal vez, ha sido la condena de tomar el camino equivocado de alguien que desconozco. A ti, sí, a ti te aconsejo que no adormezcas tus pies. Lo que daría por caminar aunque más no sea por el pasillo del castillo en el que vivo desde noviembre pasado. No borres la sonrisa grande que me has dado al lado de mi cama hace meses. Serás la estrella que encenderá a mi familia cuando lloren mi ausencia. Nada impedirá que yo haya sido la favorecida en esta historia de dolor. Mi cuerpo se debilita, mi tiempo se acaba sólo te pido que tomes mi mano y me acompañes al punto final donde el abismo da lugar a la muerte. Como el mundo es una esfera que no se detiene, su mano cae cerca del suelo y entiendo que no irá a regresar. La muerte ha venido a buscarla.

Comentarios