Alza las manos y cuenta hasta cuatro
Di lo que sientas, di lo que puedas, nunca lo
calles y hazlo a tu manera. Camina despacio y no te apures, quizás tus pasos
sean como el cianuro, que arrasa a su paso a todo el mundo, despojándolo de lo que había
antes de pisarlo.
Viaja a través de otras miradas sobre un skate
que le robarás a tu hermano menor y siente el aliento del viento en tu rostro.
¡Vamos activa! ¡El día es hoy! Aunque la luna llena esté iluminando tu cabeza
nadie podrá detener esa sensación de libertad que da hablar sin prejuicios y
con matices. Peca de absurdo con tus palabras, sé contradictorio pues el
discurso propio así lo es. El camino que llaman vida sólo tiene sentido si
haces lo que sientes y piensas sus consecuencias del después. Mientras más
demores en tomar una decisión dilatarás la posibilidad de dejar de sufrir o de
avanzar a donde quieras. Di conmigo que nadie te quiere como tú mismo. Mírate
al espejo y haz al narcisismo de vez en cuando un síndrome de autoestima y mira
de reojo a quien te envidie por tus logros conseguidos.
Insisto, habla y si no te escuchan grita, alza
las manos y cuenta hasta cuatro. Canta un tango, baila desaforadamente y camina
en el lugar donde estudias con actitud de marciano ¿Qué acabo de decir? Otro
día te explicaré qué es la actitud de marciano, mientras tanto no calles y di
siempre la verdad pues la barbarie aparece con la falta de valor.
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