Fotos que revelan
Una cámara gastada guarda fotos caducadas de
hace tres noviembres atrás. Prefiero el estreno de imágenes nuevas con actores
de vanguardia.
No tengo posibilidades de subir al tejado para
tirar una piedra a la ventana de mi vecino y despertarlo con el fin de que me
enseñe a usar la cámara nueva que de regalo trajo mi abuelo por mi cumpleaños. La
tomo entre mis manos y juego con ella. Tras algunos minutos caigo en la cuenta
de que no es posible que la tecnología me gane una batalla más.
La dejo a un costado y tomo la cámara vieja. Al
abrirla no tiene rollo por revelar pero recuerdo que las fotos que se sacaron
con ella están guardadas en mi pieza.
Camino despacio, las busco y saco una pequeña
bolsa, con un peso importante, con las fotografías dentro. Las miro, una por
una. Quedo en silencio y solamente les voy a decir.
Abran los ojos, hablen conscientes y todo lo
que hagan, inténtelo convencidos.
Los ojos perciben colores. Los ojos observan
simplemente la realidad de lo que queremos ver, por eso hay que atreverse a ver
más allá de los colores puros que las pupilas pueden extender su talento.
Hablen, pero háganlo conscientes de que sus
palabras son escuchadas, retumban y son consideradas para la vida de alguien
distinto a nosotros. Si decimos un chiste quizá la ironía pueda herir a alguien
o no. Es muy difícil saber qué provocarán nuestras palabras al conocer el aire,
lo sé. Por eso…
Todo lo que hagan, inténtelo convencidos. Quizá
cuando hablemos nos equivoquemos, no nos comprendan o estén de acuerdo. Hacer
va de la mano con la intención, con la certeza de que no hay dudas a la hora de
decidir por nosotros. He dicho más de una vez que caer nos hace valientes, que
los errores no son tales sino que son las mejores decisiones en algún momento y
que la locura está en aquél que aún desde el piso lucha por mantenerse vivo.
Las fotos que tengo en mis manos me hablan de
eso: de animarse, de mirar más allá y de ser conscientes, quizá no del todo, de
que al menos el trabajo siempre vale la pena.
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