Tres deseos.
Son tres deseos. Los que quiero, los que espero pero ninguno real.
Regálame tu pipa aquella que usas para fumar, y lanzas humo en el aire con forma de espiral.
Me llena de armonía ver el azul en tus ojos y el color canela de tu cabello a la luz de mis pupilas dilatadas.
Enséñame cómo el firmamento cuenta sus secretos antes de que brillen para el sol. Llevo en mí tu voz para guiarme en las noches de desvelo y agonía ante tu ávido silencio. Trato de renacer los momentos de ternura que me diste alguna vez pero no los encuentro, ¿será mejor así? Tal vez.
Te hago mi último pedido y es que me hables por enésima vez, aunque más no sea para decirme adiós. Caigo en el masoquismo sentimental que tanto detesto, pero en fin eres la causa y mi comportamiento estúpido mi propia consecuencia. Háblame por última vez y si quieres dime adiós.
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