Atípico de la normalidad,

Un teclado con veintisiete letras que se ordenan de atrás hacia a delante tienen de fondo algo más que el reflejo del sol. Allí encandilada está la niña de rodillas atravesada por una historia fatal. Espía por la hendija más grande, la que alcanza con sus diminutos pies y reclama ayuda. El color magnífico que rodea su vida es sólo la pintura de un cuadro de un artista devenido en ladrón.

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