La perfección, no.

Se ve muy bien tu frac de terciopelo pero si te sacaras las pantuflas de los pies se vería mucho mejor. Tu forma de vestir se parece al atuendo constante de los pingüinos del sur del planeta, aunque si te animas demos vuelta el mapa y elige las ojotas naranjas que te quedan tan bien. Caminemos por la arena o por el hielo de acuerdo al trópico que prefieras pero no te detengas porque la rotación continúa incesante para ti y para mí. El retraso es un chantaje del tiempo por la decisión de seguir ante los avatares de la vida. Quisieras hacer un escaparate para respirar hondo y armar el rompecabezas de manera perfecta de una sola vez. Mas te anuncio que eso nunca sucede. La perfección es la ilusión mental de lo que queremos con aquello que sucede luego. Una ilusión es, un iluso eres si lo crees así. Un trámite de paso lento propone el camino a sentirse bien, lleva tropiezos en el medio pero con la segura satisfacción de haberlo intentado. No será como llegar a la luna pero se le parece bastante cuenta la leyenda. Cerremos los ojos en un ejercicio de humildad al resto de los sentidos y verás la profundidad de tu ser, te sentirás como dentro de un torbellino de inagotable placer interior. Te acompaño en esta experiencia única que he compartido con extraños alguna vez.

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