Médicos.
Con estetoscopio en mano, cada médico se identifica, con su guardapolvo blanco, se muestra en sociedad y con su cálido rostro nos inspira confianza para sanarnos. Los hay en distintas especialidades, pero todos con la misma vocación. Aquellos que lo son por tradición familiar o simplemente por una convencida decisión.
Su tarea es admirable, porque no sólo curan los dolores visibles esos que detienen nuestro tranquilo andar sino que se ocupan de que las malas noticias nos hagan aprender. A ustedes que se entregan cada día se merecen mucho más que el reconocimiento diario de un paciente que es tratado como el primero en su u´ltimo día de trabajo.
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