Una mente brillante. A. Groppo


En silencio y sin cruzar una palabra creo que me van a salir canas verdes. Vuelvo a casa en colectivo con profunda congoja tras la noticia. Ya no canto con mis auriculares puestos, hoy prefiero que mi mente se aferre de esos recuerdos académicos derrochados por un pasillo conocido  por muchos. La locura por nuestra futura profesión me fue transmitida con ardor en el pecho. Un paso en el tiempo, ni uno más ni uno menos. En un momento se detiene todo mi mundo sobre lo que pensé ayer.
La tristeza por su partida desborda pero he aprendido que el dolor pasa pero que seguramente recordar con lo mejor que él dejó será a corto plazo la espada para batallar ante tanta desolación. Pareciera que se ha producido algo increíble. No puedo  
En silencio y sin cruzar una palabra creo que me van a salir canas verdes. Vuelvo a casa en colectivo con profunda congoja tras la noticia. Ya no canto con mis auriculares puestos, hoy prefiero que mi mente se aferre de esos recuerdos académicos derrochados por un pasillo conocido  por muchos. La locura por nuestra futura profesión me fue transmitida con ardor en el pecho. Un paso en el tiempo, ni uno más ni uno menos. En un momento se detiene todo mi mundo sobre lo que pensé ayer.
La tristeza por su partida desborda pero he aprendido que el dolor pasa pero que seguramente recordar con lo mejor que él dejó será a corto plazo la espada para batallar ante tanta desolación. Pareciera que se ha producido algo increíble. No puedo negarlo.
Una mente brillante, por sus ideas, por su capacidad de compartir su conocimiento tras largas horas de estudio previas y por pararse en medio del pasillo para hablar con sus alumnos de igual a igual. Esos instantes que eran amenos y parecen  tan insignificantes describe a un ser que revolucionó a ese ámbito educativo, del que formo parte, en  una caldera de jóvenes con ganas de aprender, con ganas de querer crecer y sabiendo que del otro lado ante una duda el profesor estaba pero que ante todo había una persona con la cual poder charlar un rato.
El dolor es profundo, la tristeza se acomoda entre alguna que otra lágrima con ganas de ver la luz pero todo eso quizá se alivie con el orgullo y la alegría de haber sido su alumna..
Una mente brillante, por sus ideas, por su capacidad de compartir su conocimiento tras largas horas de estudio previas y por pararse en medio del pasillo para hablar con sus alumnos de igual a igual. Esos instantes que eran amenos y parecen  tan insignificantes describe a un ser que revolucionó a ese ámbito educativo, del que formo parte, en  una caldera de jóvenes con ganas de aprender, con ganas de querer crecer y sabiendo que del otro lado ante una duda el profesor estaba pero que ante todo había una persona con la cual poder charlar un rato.

El dolor es profundo, la tristeza se acomoda entre alguna que otra lágrima con ganas de ver la luz pero todo eso quizá se alivie con el orgullo y la alegría de haber sido su alumna. 

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