Eso que nos hace mal.

No pienses más en eso que mal te hace. Me dices que no puedes pero te replico que sí puedes hacerlo. ¿Sabes qué sucede? No te animas, no te animas a golpearte contra la pared y dejar que algo novedoso ocurra en tu vida. Entiendo que el status quo produce tranquilidad pero genera el vicio de la costumbre y la comodidad, la seguridad de lo conocido y el temor a lo que hay más allá donde nuestros ojos no pueden ver.
No pienses más en eso que te daña, y no te deja ver bien aquello que verdaderamente te hace feliz. Sí. Lo que te hace feliz. Lo que nos daña puede convertirse en una obsesión que nos hace creer que es lo único disponible para sentirnos mejor en un día nublado. Es un grave error pensarlo y un pecado creerlo de ese modo. Siempre, siempre hay algo mejor que ayer, delante de nuestros pies pero está en la actitud de enfrentar la vida  flexionar las piernas y tomarlo con las manos o pasarlo por arriba pisando fuerte el suelo.

Insisto, no pienses más en eso que te daña, porque te detiene, no permite que crezcas en lo que quieres ser o has elegido disfrutar con gente de tu edad. Si verdaderamente te sientes atado de pies y manos pues te propongo otra cosa, toma eso que te daña, míralo una  vez más y dalo vuelta de la cabeza a los pies. Te aseguro que tomarás otra posición de ti mismo; lo verás tan ridículo que sentirás que ese personaje no tiene lugar en tu vida y de ese modo habrás dejado eso que te hace mal. Retomarás la energía y volverás a volar. 

Comentarios