La Docta. Simplemente mi ciudad.

Realmente en las noches de mi ciudad encandilan las luces de La Cañada, puentes que la atraviesan y que cuenta historias cada vez que alguien se sienta en ella.
Un sueño con olor otoñal dice una canción dedicada a ella; el lugar con tonada especial y un baile que nadie sabe bailar a menos que no seas originario de esta bendita ciudad. Ciudad que padece cuando hay gremios en protesta frente a la municipalidad, que padece cuando los desagües no dan abasto tras una fuerte precipitación del cielo.A veces brota un poco de desilusión cuando se ven sus mosaicos llenos de basura pero que linda es cuando se la observa  plena entre varios turistas. Me canso de la rutina pero no de pisar con mis zapatos esas peatonales, 9 de julio y General Paz. Tanto vendedor ambulante ha quedado en el recuerdo; un buen café sobre una galería perdida sobre Dean Funes o quizá un saludo en el quiosco de Roberto en la otra punta de mi casa. Si me voy a otro lugar mi corazón extrañará pues mi ciudad se ha adueñado de mí, mi personalidad es acorde a lo que ella tiene, a quienes la habitan y a su eterno olor otoñal. Es en invierno su cumpleaños pero eso no importa ya. En épocas de mundial el Shopping repleto queda cualquiera sea la hora en la que suceda y se tiñe de colores distintos cuando en un clásico cordobés alguno ha dado cátedra mediante su triunfo en el marcador. 
Eso sí es clave la solidaridad cuando alguien perdido está: ¿a dónde queda tal calle?, pregunta una jovencita y un amable señor del puesto de diarios le indica que lo que busca está a tres cuadras de la Catedral y a cinco de la Compañía de Jesús. Camino como esa jovencita todos los días varias cuadras para evitar la desprolijidad horaria de los colectivos que debo tomar para ir hacia el emblemático Arco de Córdoba, pues el N4 viene cargado de personas y lo dejo pasar. Prefiero caminar un poco más con mis auriculares escuchando música internacional mientras pienso en lo afortunada que soy al vivir en la ciudad con una Universidad con alto reconocimiento académico; con grandes emblemas históricos y músicos callejeros que con suerte alguno se convirtió en artista siendo un famoso payaso de color amarillo, azul y rojo. No hay pena ni dolor cuando los chistes aparecen en una juntada familiar.

La ciudad, mi ciudad, la ciudad de Córdoba. Simplemente La Docta, la más bella del centro del país.
 

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