Autoestima
Puede que sea yo el milagro humano que andabas
buscando. Tengo todos los adjetivos divertidos y los defectos de la cenicienta.
No tengo problemas de autoestima. Piénsalo soy la mejor versión de mujer del
día de hoy. Quizás te arrepientas si no me eliges en esta jornada.
No me conoces pero puedes hacerlo si me invitas
a tomar un helado de vainilla y limón. Allí descubrirías que no miento.
Busco en el placard mientras tanto los zapatos
que me dejen caminar cómoda hacia tu encuentro. Los hallo rápidamente pues
¿acaso no he dicho que carezco de ese problema de mujer de la indecisión de
indumentaria? Si no le comentado ahora ya lo sabes a partir de ahora.
Tengo la luz que necesita tu camino pero
advierto con anticipación que si me eliges debes hacerlo hoy.
Mañana será otro día y mi autoestima trabaje en
la clandestinidad hasta que vuelva a llover.
No dejes para otro día la decisión que puedas tomar hoy.
Puede que sea un milagro humano hoy, quizás
mañana me convierta en alguien que no sea capaz de creer en mí misma, en una
torre de defectos y un desierto de virtudes para ti.
La autoestima depende de cada uno, sin embargo
no podemos negar que se refleja en la comunicación con otros, en la mirada al
espejo y en la sonrisa inmutable de nuestro rostro.
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