Tu lucha, Susana, nuestra lucha.
Es la ausencia de quien no ve. Es la ley disfrazada de justicia, donde la culpa no está.
Diez años atrás, allá por 2002, donde el país sufría de dolor por la crisis constitucional meses antes, Marita Verón dejaba la luz de su casa para enredarse con personas del mercado. Un mercado oscuro de trata.
Su madre intentó reconstruir su paz luego de la desesperación primera. Desde entonces con una búsqueda implacable y lejos de la ingenuidad soportó amenazas de muerte, amenazas de secuestros hacia su nieta Micaela y las trabas legales de cada juzgado tucumano.
Susana observa todos los hechos desde el piso, no por haber caído sino por tener los pies apoyados con firmeza los mismos con los que llevó a juicio a trece personas que hoy conocieron la justicia. Su justicia.
El destino esta vez no tuvo nada que ver y lo digo convencida por tres razones. Primero porque si las pruebas son contundentes las sospechan desaparecen y sólo hay lugar para la certeza. Segundo, si la aplicación de la ley demora como hoy- cuatro horas hasta escuchar el fallo- es porque hay que armar una coartada para negar las pruebas certeras puestas sobre la mesa del juzgado. Tercero, afirmo que el destino no tiene nada que ver porque las leyes la hacen los hombres y ellos mismos las rompen. Bendito fue el momento en el que creí que por mucho tiempo de lograr el aval para la ley de medios pensé que Marita Verón vería la luz al menos en su ausencia. La justicia calló esta vez, dando dos pasos atrás como lo hizo ayer negando el recurso del gobierno nacional para aplicar la ley de medios.
Bronca, decepción y energía para luchar. Eso mismo siento, eso mismo que Susana ha marcado con su incansable lucha.
Sin embargo, y más allá de saber el manejo oculto de la justicia dentro de una billetera que está por detrás del estrado no es tiempo de dormir. Que la bronca salga y apoyemos a Susana en su lucha contra la trata, esa misma lucha que nos incluye. Las leyes del último tiempo buscan incluir pero si no se corresponden en los hechos con los fallos de la justicia el sistema judicial seguirá siendo un espacio de política, en una evidente lucha de poder. El dinero, la corrupción y la venda a la verdad son las palabras que hoy detuvieron la batalla más importante de Susana. Marita sigue esperando…. justicia.
Con energía repudiemos, en silencio y con esfuerzo para denunciar lo que vemos, lo que ya no se puede callar y para estas fiestas pidamos una justicia más severa frente a las sospechas y más leal a los principios de la democracia.
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