El Pretencioso
Hiperquinético de nacimiento pero con la voluntad enorme de ser feliz. En la noche compartida ha demostrado sus altos dotes de bailarín apocalíptico, bailando como si fuese la última canción sonando sobre la tierra. Sin embargo, y dejando de lado su ausencia de coordinación, lo hace simpático su actitud contagiosa de hacer divertir cuando parece que el resto de los acompañantes quiere volver a casa.
Aún es de madrugada y tiene la misma energía que cuando comimos algo para la cena.
Lo observo desde lejos. Mi juventud se le parece pero él me supera con creces. Le hice competencia y creo que gané, resistí más que bien aunque me quiera cuestionar.
Dijimos adiós luego de improvisar cientos de pases de baile, compartir sonrisas y que nos dolieran los pies. ¡Pretencioso es el muchacho cuando dice que quiere volver a casa temprano porque hay que abrir el banco! Es una buena broma de sábado por eso se queda hasta el final. El bailarín apaga sus pies y sale decidido hacia la puerta que a la calle lo llevará. ¡Pretencioso el muchacho si piensa que esta noche voluntariosa podrá olvidar!
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