Lento

Lento hablabas de un rascacielos en el limbo de New York y me mostrabas las fotos carnet de tu familia con alegría. Yo te escuchaba atenta mientras miraba el reloj para que se acortara el tiempo de mi fortuna por llegar. ¿Quién iba a decir que los consejos van y vienen? Ten paciencia y te regalaré la melodía de la Gaita Gemela que alguna vez escribí sobre los terrenos de Edimburgo. No sólo los valientes medievales juegan todas sus cartas también algunos lo hacen hoy pero saben esperar el mejor momento para empezar cantar la canción que sonará de fondo cuando vayan a ganar. A veces el triunfo implica llorar, caer y otras esa parte se omite, pero la incertidumbre jamás desaparece. Lenta es la coordinación de las agujas del reloj cuando queremos ser rescatados del sufrimiento. No pierdas la fe y la convicción de que si amas algo bueno sucederá. No miento. Todo llega a su tiempo, lento por supuesto. Lento porque vivimos a las corridas, porque estamos parados en el mundo Ya, donde lo absurdo es el que espera y el decidido el que no piensa y actúa por impulso desmedidamente sin saber que puede dañar a alguien más que a las propias sorpresas. Lento. Deja de maquillarte y léeme por chat, no cambiaré mi discurso y te diré que esperes, que tengas paciencia y fe y estoy segura que será al menos, el mejor camino para disfrutar lo que venga.

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