Capricho de niño.
Es invierno, hace frío y todo lo que soñé en una consola de juegos se pierde. Una noche entera frente a la pantalla para olvidar que entraste en mi vida.
Tu nombre aparece cada vez que cambio de nivel, muevo el joystick de un lado a otro pero se traban los botones. Mi corazón late de impotencia porque no puedo sacar tu imagen de cuando te vi en aquella esquina esperando, ¿a mí? No.
Corrí por la vereda hasta la estación de tren más lejana. No podía entenderlo.
En esta madrugada he elegido a los videojuegos para que ocupen tu lugar. Cualquiera dirá que la mediocridad me ha superado o que soy un niño encaprichado con tenerte pero en verdad es el desahogo de mi persona que quería llevarte al altar. No quisiste y está bien.
Tú y yo ya no existimos. Soy un niño con mi consola de juegos, me divierto y nada más.
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