La Promesa.
Diré que he dicho varias promesas pero sólo algunas he podido cumplir. A ti te pasó algo similar. Tranquilo, recuerda despacio que nadie te reprochará absolutamente nada.
En espacios completamente diferentes entre sí, con personas equidistantes entre sí habrás hablado de promesas. Esas que son de amor, con origen en algún dolor, banales o de rutina.
¡Te prometo llegar temprano mañana!
Prometo no dejarla sola, por más que no estés aquí.
Nunca te dejaré, te lo prometo.
Así, montones. Recuérdalas. Haz el intento. No te asustes, eso ocurre con normalidad.
Hacer una promesa es amarrarnos a algo, a alguien que queremos.
Tenemos la libertad de hacerlas y de incumplirlas sin pretextos.
Haz las promesas que quieras, no son juramentos. Son las promesas nuestros incentivos para seguir. Si se cumplen, sólo será una satisfacción pero si no ocurren, todo seguirá igual.
Quizás me equivoque, no es maldad. Te diré que si te importa menos lo que los demás digan de ti, la promesa será la otra cara de la moneda de la suerte.
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