Liberacion extrema.
Ya no corro, camino suavemente. Con las novedades de mi tiempo y la memoria intacta de aquello que ha sucedido.
Ya no temo a decir lo que siento. En un año he caído muchas veces pero jamás pedí que el reloj fuera más veloz de lo estipulado.
Todo lo que hice fue por amor a quienes me cuidaron, a mi misma, al recuerdo propio de quien hoy ya no está.
El libreto de lo perdido no me queda bien, porque no deja avanzar, sólo me detiene en aquello que alguna vez me hizo sufrir.
Hoy la liberación es extrema y eso me hace feliz.
Comentarios