Piano en el salón.
No queda más que tú en este viejo salón donde podemos vernos. Tenía ganas de andar en monopatín sobre el asfalto. Juramento de sal haremos lejos del mar, en una promesa donde ninguno de los echará de menos al otro mientras hacemos silencio. Nos acercamos a ese viejo piano que tanto te gusta. Las cosas que te hace el corazón. Yo que detesto la música alta me animo a escucharte tocando las teclas en blanco y negro. Prefiero el sepia para las fotos y tú las digitales. Me muestran un par de ellas que no caducan en el tiempo. Las cosas que te hace asentir el corazón. Para mí no hay otra opción si se trata de ceder.
Este juramento quedará expuesto en la galería de este salón con su piso de madera y un gran ventanal por donde entra el sol.
Si mañana una trompeta nos despierta será porque ninguno avisó que tardaría en volver a casa. Es que la melodía que tus dedos desplazan sobre el instrumento de cuerdas me puede y luego me duermo.
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