El Pórtico.
Pido perdón en el pórtico desgastado por la humedad, destruido por mi dolor. Me siento sobre escombros y te miro para que aceptes mi disculpa. Me tomas la mano y escribimos en la pared imperfecta nuestros nombres en una lengua extraña a la nuestra. Asientes hacia los cuatro puntos cardinales ubicados en horizontalidad y caminamos con cautela para ir más allá. A escondernos detrás del árbol como novatos ejemplares de Adán y Eva iremos porque el espacio verde lo propone. El lugar inspira soledad, sin embargo yo estoy contigo hoy.
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