Recordándote, ahora.

Hola Nono. Deja que te cuente todas las cosas que ya has visto pero a mi manera.
La partida de dos de tus hermanas para ti significa el reencuentro con ellas. 
Recordándote ahora, te digo que si supieras lo rico que huelen tus bisnietos aún con tierra en sus ropas o algo de chocolate en la cara tal vez querrías volver.

Como no es electivo te lo cuento. Es verdad que con los años, crece nuestra angustia por tonteras y baja el umbral de la paciencia. Lo hemos comprobado con tu compañera de vida. La salud se deteriora y tu ausencia se hace más notoria. Si tan sólo supiera que cuando mi paciencia se agota te clamo para que calmes mi mal humor quizá no se enojaría tan a menudo.
Nono, debo confesarte que el sillón nadie lo ocupa, nadie se sienta. Ni los chicos y menos los más grandes. Será porque aún se te extraña, porque no eran tus palabras sino tu silencio o tus fabricaciones artesanales de artefactos raros los que hacían especial.
Cómo me gustaría que leyeras mi libro, que vieras a tu decena de bisnietos, parecidos a mis primos.  A algunos conozco más que a otros. Pero en cada uno hay algo de paz que transmitías.
La familia se ha agrandado, los problemas son de otros colores, pero te hemos echado de menos. Lamentablemente por los recorridos de la vida nos juntamos a comer menos domingos al año.

Lleva valor decidir qué contarte para no desilusionarte. El inconveniente es que nada de lo que nos haga feliz te desilusionará. Así te recuerdo. Simple, sin vueltas y con esa letra horrible para escribir los números del Prode. 

Comentarios