A quien le quepa el poncho...

Creí en la humanidad pero la crueldad se manifestó otra vez a través de tu mediocridad. Perdonar como gesto de amor no lo quiero hacer hoy pues simplemente no lo siento. Dirán que será un asunto pendiente, que guardaré rencor y no creceré más.
Déjenme enojar una vez al año. Vivo regalando sonrisas y a veces noto el abuso de mi alegría que desborda. Hace bien liberar eso con lo que lidiamos día a día y resuelvo canalizarlo con humor. ¿Sabes qué? Me harté de regalar buenas canciones a un aire que comparto contigo, todo contaminado por tu manera avara de pensar.
Si hablamos de economía es porque vives debajo de la línea de amor. No vuelvas a hablarme esta noche a menos que quieras ver mi cara con rasgos de sagitariana con luna en acuario.
Como la línea del amor es tan fina y sólo los valientes caminan sobre ella, creo que además de mediocre eres un miedoso. Si lo lees sabrás que me enoja de ti. Quien no sabe el motivo, sabrá que mi enojo es real porque parece la catarsis de una mujer despechada.
Sin embargo a no confundirse, no es despecho sino bronca de la injusticia de quien se cree dueño de mi tiempo y mi proyección. Nadie lo maneja excepto Dios.


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