Mi vida es brillante. ¿La tuya?

Mi vida es brillante no por lo que tengo sino por lo que hay en ella desde su inicio concreto.
Mi vida es brillante, pobre en silencios y rica en errores. En mi vida hay un par de elementos que parecen inútiles a simple vista pero que con el tiempo aprendí a usar, a darle otro uso que el convencional.
Hay una cama donde duermo por las noches, leo mis libros cuando hace frío y no puedo sentarme en el suelo y donde mi birome con la que escribo mis canciones reposa.
Hay una ventana pequeña por la que veo el amanecer, la lluvia con nitidez y la gente pasar. Lo extraño es que nunca nadie se ha detenido sobre ella cuando a veces canto sin medir el volumen de mi voz.
En mi vida no hay más cosas que esas dos. Una cama y una ventana que por cierto tiene unas delgadas rejas. Lo comento desde el otro lado de la ventana y la gente me mira como una extraña.
No tengo temor de lo que cuento. En verdad mi vida es brillante. Lo que hay en ella me basta. Sobre la cama puedo dormir, escribir, comer, leer y la ventana me permite ver el exterior, salir con mi voz a cantarle a quien prefiera pero como nadie se detiene simplemente mis melodías van al cielo, a la nube que se enoja cuando el viento sur la corre o a la lluvia que quiere acompañarme con su caída fuerte y estrepitosa.

Estoy hecha a la medida de lo que tengo y creo que quien pida más será un tanto pretencioso, pero esa es mi opinión.

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