La esencia de la vida.

La esencia de la vida radica en aquello que nos hace sentir la impaciencia en los pies, el temblor en nuestras manos y el latir eterno del corazón.
La mente se eleva a un estadio superior al buscarle un sentido a la existencia y a cada paso sobre el campo verde o en el caliente asfalto un día de sol. La razón escucha la voz interior y decide dar un paso al costado pues nuestra esencia no es pensar y pensar, sino más bien viajar con nuestra mirada a lo que tenemos alrededor.
La libertad como la sonrisa son propias de cada uno, así es la esencia de la vida. La esencia está guardada en un tubo de ensayo pequeño y es puesto a prueba en momentos de desolación. Te invito a que respires profundo y trates de desaparecer de la Tierra.
No puedes, no lo logras. Tranquilo. Era un ejercicio para que tengas en tus manos la ceguera misma que provoca el no saber hacia donde va tu vida, cuando intentas cambiar de esencia tus proyectos. No se trata de que no debas cambiar, todo lo contrario: cambiar es inevitable y nos hace crecer, generar contradicciones pero más allá de eso hay sentimientos que son propios como el néctar a la flor.

La esencia de la vida no tiene definiciones concretas del amor, la felicidad o el perdón. La esencia de la vida no la puedes tocar ni oler pero la puedes oír en una canción dedicada a ti. Sin embargo la mejor manera de ver la esencia de la vida, de tu vida es cada vez que te animas a sonreír sin motivos aparentes. 

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