¿Quién es perfecto?
La perfección es el obstáculo que no permite ver aquello que podría estar mejor.
Si eliges la perfección como destino final de tu vida quizás cometas el pecado capital de tu camino terrenal. Se te olvidará perdonar porque tus errores no existirán; no escucharás pues las palabras de los demás resultarán vanas para tu vida.
Si eliges la perfección como tu estilo de vivir perderás la cuota de matiz que proponen las discusiones de lo correcto o incorrecto porque sólo tu palabra valdrá la pena; amar se volverá tan vulgar porque es común a todos y quien busca ser perfecto busca ser diferente en medio de la multitud.
La perfección mata a la posibilidad, a la herencia de un sueño que se reinventa día a día. Quien busca ser perfecto muestra su mayor defecto: la vanidad. Quien quiere ser perfecto se alimenta de su ego; mientras que quien ignora la existencia de la realidad que tiene la búsqueda de la perfección en cualquier ámbito de la vida, posee la perfección en sus actos.
Este es el punto de inflexión. Los que buscan ser perfectos o quieren la perfección como estilo de vida se resisten a la prueba y error, reprimen la idea de arriesgar y perder. En lo perfecto todo es inmutable, adecuado y sin observaciones críticas.
Sin embargo, quienes solamente hacemos vivimos de la mejor manera posible, reconociendo los errores, haciendo una crítica constructiva y tomando de la mano a un amigo sin querer hallamos la perfección en nuestra vida.
Lo perfecto no es una persona, la perfección es el destino final que se ve interrumpido por la muerte. Estoy convencida de que la perfección está en la convicción de los hechos que hacemos a diario y no en la magnificencia de quien cree ver todo tapándose los ojos con las manos llenas de barro.
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