Ser intolerante.

Es la tierra donde el calor arremete sin reparo donde alguien se sienta. Se lamenta por no haber llevado su malla para tomar sol. La mujer a la que le sucede esto tiene una característica particular. Es intolerante con lo que ve a su paso. Tiene poca paciencia. Esto se revela en que los amigos con los que cuenta miden sus acciones para evitar su enojo, no pueden ser ellos mismos. Esto se ve en su familia cuando callan sus ataques de bronca ante alguna cosa imprevista. Su queja inminente es visible cuando se mira al espejo y no se encuentra satisfecha con lo que ve. La intolerancia es bendita porque es el reclamo ante la inercia del camino, ante las reglas impuestas. La intolerancia se hace posible cuando la sensibilidad ante los cambios o la inconstancia se encuentran a flor de piel. Esta mujer conoce de su defecto pero no lo quiere cambiar, dice que eso la hace única. Creo que su afirmación no es cierta. Si ella se queja de todo, si no tiene la paciencia debida para vivir, la ansiedad, la bronca sin justificativos y su rostro de impotencia invadirán su cuerpo. La intolerancia es estar al límite entre la cordura de soportar algo que no nos gusta y el muro para creer posible las diferencias en las formas de vida con los demás. Es un valor, es una posibilidad concreta, una emoción que violenta nuestro estado de ánimo. La intolerancia nos hace frágiles si es desmedida porque perdemos la paciencia ante pavadas, que podría resultar una sonrisa espontánea. Haz que se pasen las horas y no te lamentes si el no llega puntual, mira las vidrieras que decoran el escenario del lugar de encuentro pactado. Haz que alguien te toque el pelo e intenta relajarte. Escucha esa música que no es de tu agrado un buen rato y coloca tu cabeza en otro lado. Regálale una sonrisa a un niño que te pide una moneda. Sé paciente, porque todo llega, porque todos tenemos defectos y es necesario soportarlos para vivir en armonía. Somos muchos en esta ciudad y ser paciente es un regalo y tu intolerancia dificulta mi día para pensar algo mejor que ayer. ¡A ver mujer! reacciona y toma sol en medio de la madrugada porque el cielo se acaba de nublar.

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