La indecisión

La indecisión es la batalla entre el quererlo todo y no saber qué tomar por la incertidumbre de las consecuencias no previstas. La indecisión deviene de la pluralidad de un mundo diverso, rico en opciones y lleno de enemigos contra los cuales hay pelear. La solución a mi juicio es la prioridad, ese acto donde la verdad más próxima entre lo que queremos y necesitamos en un determinado momento aparece para dejarnos pensar con claridad. 
La indecisión es obsoleta cuando estamos seguros que la vida es tener de vez en cuando un tropiezo y que aprender de eso es la respuesta a la indecisión. Una vez más haré el árbol genealógico de la indecisión: que tiene como madre al miedo, como hermanos a la duda y el titubeo y como prima a la inseguridad. 
No se puede vivir con la indecisión en todos los ámbitos. Les propongo ponerle actitud, dejar el temor y avanzar sin pensar demasiado. El corazón los guiará hacia lo mejor, lo imposible a veces lo que no quiere decir que siempre sea certero. Tendrán que reconocer que dentro de las opciones que generan la indecisión está que suceda lo peor, lo que no queremos y eso… y eso no está nada mal. Les advierto que si la indecisión es un estilo de vida estarán en problemas. ¡No desesperen! Les doy la chance de dudar por última vez, de tomar la opción que te haga feliz y no aquella que creas te lleve siempre a la verdad. 
La indecisión se esconde cuando les sonríen con sus dientes blancos iluminados por el sol que les hacen ver la claridad en un laberinto lleno de alternativas brillantes como el oro y tan falsas como las lágrimas de un dragón.

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