Sueño interrumpido
La vieron dormir
y nadie quiso despertarla. Pasaron las horas y la llamaron para comer. La pequeña
se levantó sin decir una palabra y mientras bajaba las escaleras su cama quedó
intacta.
La vieron dormir
una semana completa con una serenidad atípica. Una tarde luego de los mates los
padres de la niña la llamaron para merendar interrumpiendo su juego. El grito
por tercera vez se alzaba pero ante el silencio decidieron despertarla.
Quisieron hacerlo y el timbre interrumpió.
Alguien abrió la
puerta. Un oficial de policía aguardaba del otro lado con denuncia en mano.
Venía en busca de la sospechosa.
-
Alguien se ha llevado todas las estrellas
durante la última luna llena. Debe devolverlas- dijo.
Ella desde la
habitación escuchaba. Parecía dormir pero sus ojos seguían cerrados. Se había
traído el universo a su mundo y así se aseguraba no dejar de soñar. Su vestido
sin arrugas resplandecía cada pedazo de cielo en la tierra sobre su cama.
La policía se
llevó el universo de la niña quien al despertar lo miró diciéndole: - No robé
todas las estrellas para mí. Cada noche y cada día les pedí que brillaran en la
almohada de aquellos grandes que no sueñan despiertos.

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