Sin promesas


Deberías prometerme lo que sabes no cumplirás.
Sin ser experta en numerología puedo reconocer tus posibilidades. No deberías prometer noches en las que me volverías loca porque apuesto a que te quedarás dormido.
No me prometas mates amargos porque la cara delata el lugar donde escondes los sobres con azúcar.
Hazme caso deberías prometerme nada: ni oro, ni estrellas, menos canciones y ni se te ocurran las flores porque me huele a velorio. Disculpa mi ataque de cordura pero como no quiero hacer promesas es mejor avisarte a que sufras de la decepción después.
Me enamoro con facilidad y lloro si no me aman, evito las explicaciones y por un tiempo las heridas me desangran. Por eso propongo un par de miradas como garantía al ocaso cuando empecemos a caminar sobre el desnivel.
Es una tontería insistir sobre respuestas escritas de antemano con los prejuicios de tu corazón. Si vas a rifar tus ganas de amarme evitemos las promesas incumplidas. Lo simple ahorra tiempo y te hace feliz. Al fin y al cabo ¿yo te pedí promesas?
A las mentiras ya me acostumbré antes que a los actos de sinceridad y creo que es un delirio cuando sucede. Sin promesas y al costado las expectativas seremos enemigos de los que creen en un compromiso absoluto.
Las palabras se van y la emoción puede desaparecer y nadie dirá que del desamor se aprende a no hacer promesas.


Comentarios