Me dijeron tanto y nada.

Me dijeron que debía ser fuerte. No me enseñaron cómo.
Me dijeron que a las opiniones ajenas no debo prestarle atención. No me explicaron cómo evitar que absorban mi energía.
Me dijeron que lo importante no es el dinero. No me avisaron que hoy el mundo gira alrededor de él.
Me dijeron escucha tu corazón y serás feliz. No me han demostrado una forma diferente a la que vive la mayoría.
Me dijeron que el mundo era demasiado cruel para mi nobleza. No me educaron para sanarlo.
Me dijeron que después de la tormenta siempre sale el sol. No me contaron cómo atravesar el miedo que provocan mientras transcurren.
Me dijeron que los buenos amigos duran para toda la vida. No me dieron los indicios para identificarlos.
Me han dicho tantas cosas como a vos. 
Pero no me dijeron lo que realmente quiero saber: cómo. Cómo ser fuerte, inmune a la opinología, a buscar alternativas al dinero. No me dijeron cómo ser feliz y tampoco la manera de lidiar con la idiotez mundana, cómo hacer con los miedos del camino ni cómo encontrar amigos que duren todo el recorrido. Todo esto no me lo dijeron.
No guardo rencor sino admiración. Vivir es sinónimo de aprender. Vive y sufrirás, reirás, llorarás, tendrás las broncas más tontas e hirientes y los gestos de amor que marcarán tu subconsciente.

Vivir es aprender cómo hacer todo lo anterior y mucho pero mucho más. 
Deja de leerme y corre a abrazar al mundo cruel que suplica por tus  ojos llenos de luz mirándolo de frente dispuesto a cambiarlo para hacerlo mejor. 

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