Lo dijo don José de San Martín.
He leído los diarios, he visto noticias en
televisión a montones y me siento vacía. Quizá sea porque todo se ha vuelto tan
efímero en el tiempo que no da lugar a que reflexione. Hoy es domingo, mañana
es feriado. Vacaciones para algunos, momento de trascendencia mental para mí.
Una buena canción en francés le da tierra fértil
a mi mente que toma de prestados recuerdos escolares. Esos de quinto grado
palpables en un cuaderno con hojas dobladas en las puntas por el paso de los
años. Allí guardé lo que mi maestra me enseñó eran las Máximas de don José de
San Martín.
Las leí una por una. Al llegar al final del
escrito cerré el cuaderno pero insistente como soy leí las Máximas otra vez.
Recordé que la destinataria de esas letras era su hija Mercedes según dice la
historia oficial.
No me gustan los polos a la hora de defender mi
país. No me gustan esos discursos embanderados con los próceres nacionales. Las
comparaciones son odiosas. Es verdad que los tiempos han cambiado pero las Máximas
de ese hombre nacido en Yapeyú tienen vigencia como una buena sonrisa ante el
mal tiempo.
Nos hemos olvidado de esa guía con destinataria
obligada, de esas Máximas escritas por un remitente clave que puso su vida al
servicio de un territorio que llamamos Argentina. Si don José embarcara hacia
las aguas del Río de la Plata posiblemente callaría. Todo lo que pensaba ya lo
dijo, lo dejó con tinta marcado en un papel añejo.
Amor por la Patria y la libertad.
Comentarios