
Que haga frío y
se nos congele hasta el alma.
Que haga frío
con ganas, igual que en el extremo polar de tus pies. Por un rato quiero que
sientas lo que me pasa cuando invades mi bendita libertad.
Que haga frío y
el roble se tuerza cuando no pueda soportar mi mirada de sufrimiento. Me habita
la desesperación antes que llegue el frío vestido de blanco cerrando ventanas,
tapando el sol y bajando la temperatura corporal. Si no conocés el miedo,
imposible será que valores la libertad que defiendo ante el cruel invierno de
humanos sin piedad.
Que haga frío y
el deseo de irme de esta habitación sea una realidad. Espacio donde mi libertad
tiene techo y los sueños giran sobre la cama pidiendo calor para romper la
cadena que me une a vos. No me has retenido en ninguna época del año, ni el
viento me ha sacado de tu lado. Me quejo y quiero que haga frío.
Que haga frío y
se congelen mis palabras porque si hablo el espacio se vuelve cálido con cada
te quiero. Es que quererte pone a mi libertad en el medio de una guerra donde
puedo resultar herida de por vida. Sin sol, a menos de diez grados y se congela
mi alma.
Que haga frío y
mi libertad estará a salvo de querer otra vez. Capaz me pierda algo, capaz me
pierda sin vos.
Amar en libertad
es un descubrimiento con riesgo pero nada es más bonito que esa sensación.
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