Parejas donde
hay altos y bajos, lindos y bellezas exóticas. Parejas disparejas como el
cangrejo: miran hacia delante caminando hacia atrás.
En pleno
repertorio de vínculos superfluos hablar de parejas con vestigios de amor y
caricias son arañazos para extraños. Corazones hechos de lamentos y por eso se
habla de parejas desparejas en vez de la generosidad de la vida. O es la
envidia, tu miedo a caerte si escuchás un no o que se vaya el sentimiento lo que
te hace hablar.
En todas las
parejas hay altos y bajos de emociones, expectativas, gestos de acompañamiento
mutuo y de sexo. Cuando suena la sirena es tiempo de volver a jugar al
enamorarse de uno mismo otra vez. Es que
de eso se trata por si no lo sabías. Enamórate de tu talento para tolerar el
malhumor los días de humedad, enamórate de tus dientes y tu obsesión por el
trabajo. Si no te enamoras de quien sos, de lo que puedes ser con alguien a tu
lado no le compres las ofertas a San Valentín.
Las parejas son
capaces de caminar su propio camino, soltarse las manos pero sintiendo la
sombra de quien soporta la diaria. Los encuentros planeados pueden funcionar o
no, lo que ayer era inaguantable mañana será el trampolín que te transporte a
un recuerdo con la sonrisa en la cara. Las parejas son el resultado de una
convención de disparidades geniales a nuestra libertad cedida.
Las disparejas
se ven y no son. Las parejas disparejas son una percepción externa y mientras
te importe un pepino las acumulaciones de comentarios sobre lo que sentís todo
va a estar bien.
Las parejas
construyen una pared desde el suelo hasta la cabeza posible de saltar si te
extraña queriéndote ver en tu imagen sin postear. Una pared que oculte tus ganas de estar solo
cada tanto pero por la que puedas asomarte para mirarla de nuevo y decir: no
somos perfectos pero con vos: soy yo en mi mejor versión.
Las parejas
disparejas son para el afuera y San Valentín no avisa porque le sirve el
negocio de los regalos para pagar el alquiler de febrero.
Las parejas así, a
secas, celebran las sonrisas, valoran los momentos de miradas y demostraciones
de sinceridad, ponen al reloj contra las cuerdas por haber retrasado la llegada
de quien los hace llegar al cielo con sólo verlo dormir por las mañanas. Las
parejas, a secas, simplemente celebran.
Las parejas
disparejas son motivo para hablar, escribir una canción pero me gustan los
finales felices y creo, es la perfecta excepción de que el amor excede lo que
ves.
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