Hay meses

Hay abriles que dan miedo por quedar en el recuerdo. Hay inviernos que no llegan porque le temen al olvido y dudan en quedarse.
Si se quedan en el viento las palabras a distancia capaz que el mensaje nunca llegue  a destino y quien lo haya emitido nunca obtenga su respuesta.
Más de un corazón herido por la audacia del destino si hay alguien responsable no es el viento de seguro que ha cumplido órdenes de quien es su amo. Él lleva, trae, desparrama hojas en otoño, genera frío en cada nevada caída o acompaña calores en plena primavera.
Hay meses preferibles tachar del calendario por las cosas desafortunadas que pasan. Pero debemos ser valientes y enfrentar el viento que mueve destinos con memoria, personas y hechos. Hasta que pase esta calma podríamos saborear la sonrisa que se dibuja en la cara de los niños y de la danza intermitente de la feria los domingos.
Hay abriles, junios y noviembres que desacomodan lo planificado; eneros y mayos que falsean una alegría cuando te rodea la desdicha.


Hay agostos, octubres y marzos que te hacen creer que estamos rodeados de gente coherente y luego pum!, en febrero la teoría se derrumba. Hay septiembres en los que abundan flores  hojas de otoño dependiendo del lado donde la geografía te encuentre.
Por lo pronto hay julios que cuentan bajito historias cortas de amor, despedidas y amigos por doquier.

No importa el mes si quieres hacer tu camino. 

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