Las palabras correctas


Cuando se trata de hablar buscamos las palabras correctas, las frases educadas para un momento oportuno. Pero no siempre lo correcto es lo mejor, ni lo mejor es lo que queremos decir y hacer.
¿Acaso hay frases buenas o malas? Recuerdo a Fontanarrosa haciendo referencia a las “malas palabras” y me convenzo que las letras se acomodan por convención para que suenen más bellas y cultas.

Lo bueno y lo malo no se define por lo que decimos sino por lo que hacemos, por la forma en la que miramos a los demás, por la compasión ajena y ante todo por las intenciones detrás de nuestras acciones.
 Las palabras dañan cuando se escriben, se dicen con intenciones de herir, de juzgar. Las palabras no son perfectas, son y significan. En cada país latino se re- significan, mutan, juegan entre ellas y compiten por la convencionalidad de la jerga y la Real Academia Española.
Ser cuidadoso con las palabras entonces, ¿tiene sentido? No, si se reprime lo que uno siente.

La vida en silencio es un reto ante tantas palabras deformadas, malas palabras como algunos dicen o tantas pavadas que se escuchan sin argumento.
Las únicas palabras correctas son las que dicen fecha de nacimiento, tu nombre y aquellas que salen de tu boca cargadas de sueños y sentimientos.


Comentarios