Ellos o nosotros. Ha sido eliminado el discurso del Todo

Somos imprudentes. Duele ver que vamos y venimos sin mirar a los ojos de los demás. Ha desaparecido ese Todo que nos envuelve en una burbuja de misericordia por el otro y ha ganado terreno el absurdo del sólo yo para mis adentros y nadie más.

Es la imprudencia humana la que impacta contra los fueros del corazón, las palabras no hablan de flores sino de dolor, de intolerancia, de bronca y resentimiento comprimido.
Ellos. Ellos o nosotros. Vos o yo, él o vos. Hoy el planteo es de opciones, de alternativas y no de complemento. Se puede amar y ser crítico; es posible construir sacando aquel material que resulte obsoleto ya; es viable lidiar con el orgullo y tener piedad. No he dicho que sea simple sino que es posible.
Pero si el escenario es de risas o dolor, de colores o fanatismos sin analizar, la imprudencia seguirá alejándonos  de la unión que invita a contagiarse de buena energía sin necesidad de un mundial de fútbol.


Ellos o nosotros es una opción. Ellos y nosotros en una burbuja de misericordia y entrega de tiempo para mirarnos entre todos, de escucharnos, de sentirnos cerca y distintos suena mucho mejor. 

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