Diciembre. Borlas navideñas y villancicos con repertorio repetido.
Al tumbarme de un lado de
la cama vi proyectada una sombra meciéndose sobre el aire. Seguí mirándola
absorta de lo que podría ocurrir en breve. En vez de abandonar su búsqueda mi
cuerpo empezó a balancearse de una manera similar a la de la sombra que… ¡acaba de desaparecer! Un fragmento de sol me
muestra un amanecer brillante de que ahora soy testigo.
Una dulce y perversa locura
lo que acabo de ver. La sombra, esa sombra era la muestra de los restos que quedan
de mí en este diciembre disfrazado de borlas navideñas y villancicos con
repertorio repetido.
Ha caducado la paciencia y
yo he comenzado a correr: por los feriados y no tengo bancos donde pagar mis
cuentas, por las ofertas de un mercado que busca vender a cualquier costo.
La voracidad de comprar
regalos por doquier sin pensar en quien será su destinatario es un ejemplo de
cómo se rompe la magia de un momento diseñado como pocos. Es quizá un tiempo
donde se sienten todas las piedras del camino andado en doce meses pero eso no
me puede impedir… no nos puede impedir hacer tres cosas sencillas y que llenan
de esperanza.
Dar gracias por lo vivido,
pedir perdón por aquellos enojos sin sentido con nosotros mismos y hacer un
poco de silencio por la noche de los días que restan. Es este ejercicio la
forma de saltar de un barco que avanza sin tener capitán y en el que todos se
quieren salvar.
Es diciembre y todos
estamos agotados incluso yo aunque en ninguna parte del calendario está escrito
que hay feriados extendido de pedir disculpas en la calle, o permiso en algún
supermercado repleto de gente alocada por el calor sofocante. Tampoco he
encontrado ninguna aclaración de “haz todo antes de que llegue el 31” . El mes termina, la vida
sigue. La alegría que tengas no se esfumará y el dolor no dejará de sentirse
por más que cambies de año. La realidad es bastante diferente a la propuesta
por las creativas publicidades.
Mentir está prohibido en
cualquier estación anual por eso comparto la manera en la que vivo. Diciembre
es un mes donde hay cosas buenas y de las otras pero tiene la particularidad de
generar taquicardia al corazón.
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